La enfermedad injerto contra huésped es una complicación frecuente derivada de los trasplantes con la sangre de un donante.

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La enfermedad injerto contra huésped (EICH) es una complicación frecuente de los trasplantes con células de donantes. La EICH no afecta a los pacientes cuyo trasplante se realizó con sus propias células madre.

¿Qué es la EICH?

La EICH se produce cuando el sistema inmunitario del donante (injerto) considera que los órganos y tejidos del paciente (huésped) son células poco familiares que deben destruirse. Las células que producen esta reacción son un tipo de glóbulo blanco llamado células T.

Entre el 20 y el 50 % de los pacientes a quienes se trasplantan células de donantes desarrollan la enfermedad injerto contra huésped. El porcentaje es mayor en los pacientes con las siguientes características:
  • pacientes ancianos;
  • pacientes cuyo trasplante se realizó con las células de un donante no emparentado;
  • pacientes cuyo trasplante se realizó con células madre sanguíneas periféricas, en lugar de médula ósea o sangre de cordón umbilical.

La mayoría de los casos de EICH son leves o moderados y remiten con el tiempo. Sin embargo, la EICH puede ser más grave y, en algunos casos, puede ser potencialmente mortal. 

Tipos de EICH

Distinguimos dos formas de EICH: EICH aguda y EICH crónica. Los pacientes pueden desarrollar una, las dos o ninguna.

Cada una de ellas tiene efectos distintos en los órganos y tejidos. Aunque la EICH aguda y crónica suele producirse durante distintos períodos después del trasplante, es posible tener las dos al mismo tiempo.

Enfermedad injerto contra huésped aguda (aEICH)

Entre un 30 y un 40 % de los pacientes cuyos trasplantes se realizan con las células de un donante emparentado desarrollan EICH aguda. En torno al 50 % de los pacientes cuyos trasplantes se realizaron con células de un donante no emparentado desarrolla EICH aguda.

La EICH aguda generalmente se desarrolla durante los primeros tres meses después del trasplante. La enfermedad suele comenzar con un sarpullido leve o apenas visible en la espalda o el abdomen del paciente, aunque también puede aparecer en las manos o los pies. El sarpullido puede expandirse y terminar por parecerse a una quemadura de sol con descamación de la piel o ampollas.

La EICH aguda también puede causar:

  • dolor estomacal o intestinal;
  • vómitos;
  • calambres;
  • náuseas;
  • diarrea líquida o con sangre;
  • aumento de las enzimas hepáticas.

Cómo reducir el riesgo de EICH aguda

Para reducir el riesgo de desarrollo de la EICH aguda, los pacientes suelen recibir una de las siguientes politerapias:

  • ciclosporina y metotrexato;
  • tacrolimús y metotrexato;
  • ciclosporina y micofenolato mofetilo.

Si desarrolla la EICH aguda, es posible que se añada prednisona o metilprednisolona. Dejarán de administrarle estos fármacos cuando la afección mejore.

En algunos centros de trasplante, las células T que causan la enfermedad injerto contra huésped se eliminan de las células del donante antes del trasplante. Este procedimiento se llama agotamiento de las células T.

Aunque el agotamiento de las células T reduce el riesgo de sufrir la EICH aguda, puede aumentar el riesgo de recaída en algunos pacientes. Se está investigando si la eliminación de ciertos tipos de células T de las células del donante protegerá frente a la EICH sin que se produzca un aumento del riesgo de recaída.

Enfermedad injerto contra huésped crónica (cEICH)

La enfermedad injerto contra huésped crónica es una complicación que se desarrolla en aproximadamente el 50 % de los pacientes cuyo trasplante se realiza con las células madre de un donante. La EICH crónica no afecta a los pacientes cuyo trasplante se realizó con sus propias células madre.

La EICH crónica es distinta de la EICH aguda. Por lo general, se desarrolla más tarde que la EICH aguda y puede afectar a más órganos y tejidos.

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Factores de riesgo de desarrollo de la EICH crónica

La EICH crónica se produce con más frecuencia en los pacientes con las siguientes características:

  • antecedentes de EICH aguda;
  • ancianidad;
  • tuvieron un donante no compatible o no emparentado;
  • el trasplante se realizó con células madre obtenidas del torrente sanguíneo y no de la médula ósea.

¿A qué órganos afecta la EICH crónica?

La EICH crónica generalmente afecta a:

  • piel y uñas;
  • boca;
  • ojos;
  • hígado.

Con menos frecuencia, la EICH crónica afecta a:

  • pulmones;
  • intestinos;
  • articulaciones;
  • genitales.

¿Cómo se trata la EICH crónica?

Para controlar la EICH crónica, se usan fármacos que deprimen el sistema inmunitario, como la prednisona, la ciclosporina, el tacrolimús, el micofenolato mofetilo y la rapamicina. Mientras que el sistema inmunitario esté deprimido, correrá un riesgo mayor de desarrollar infecciones.

Los pacientes con EICH crónica suelen tener que tratarse durante 1-3 años.

En torno al 15 % debe tratarse durante siete años o más.

Eche un vistazo a esta presentación sobre la EICH crónica.

EICH en la piel

La EICH crónica suele afectar a la piel. Algunos síntomas son:

La EICH de la piel también puede provocar:

  • uñas quebradizas;
  • caída o debilitamiento del cabello;
  • incapacidad para sudar.

Un ungüento de tacrolimús o corticoesteroides aplicado directamente sobre la piel puede aliviar los síntomas. Si la rigidez de la piel restringe los movimientos de las articulaciones, se suele recomendar la fisioterapia.

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La fotoféresis extracorpórea (FEC) es otro tratamiento para la EICH de la piel. A través de este procedimiento, que no está disponible en todos los centros de trasplante, se extraen ciertos glóbulos blancos del paciente, que se mezclan con psoraleno y se exponen a la luz ultravioleta. A continuación, se vuelven a infundir las células en el paciente. Encuentre un hospital que ofrezca la FEC.

Si tiene o ha tenido EICH de la piel, es importante que se proteja la piel de la exposición al sol.

La EICH de la piel puede aumentar el riesgo de desarrollo de cáncer de piel.

Cuando esté al aire libre, lleve gorra, mangas largas y pantalones. Use un protector solar potente (FPS30 o superior) en la piel que quede expuesta. Tenga en cuenta que los rayos de sol pueden ser tan nocivos los días fríos y nublados como los días de sol y calor.

Ciertas marcas, como Sun Precautions® y Coolibar,® ofrecen ropa con protección solar que pueden ayudar a protegerle la piel de los nocivos rayos ultravioletas. Los fabricantes de RIT Dye venden SunGuard™, un detergente para lavar la ropa que incorpora un protector solar a la ropa.

Eche un vistazo a esta presentación sobre la EICH de la piel y los tejidos conectivos

La boca y la EICH crónica

La EICH crónica suele afectar a la boca y las glándulas salivales. Puede provocar llagas rojas y dolorosas que pueden extenderse a la garganta, así como sensibilidad al dentífrico y a ciertos alimentos.

Los pacientes con EICH crónica en la boca suelen tener la boca muy seca. Dado que la falta de saliva puede provocar caries, es importante que acuda al dentista una o dos veces al año para hacerse una limpieza total.

Normalmente, la EICH oral crónica se trata con corticoesteroides administrados por vía tópica en la boca. Pueden recetarse medicamentos como la lidocaína para aliviar el dolor.

La EICH oral puede hacer que le resulte difícil comer. Eche un vistazo a estos consejos para solventar los problemas con la comida después de un trasplante.

Eche un vistazo a esta presentación sobre la EICH en la boca y las glándulas salivales.

Los ojos y la EICH crónica

La EICH crónica puede afectar a los ojos y producir sequedad y picor. En casos graves, la EICH crónica puede afectar la vista.

La sequedad ocular se trata con lágrimas artificiales, ungüentos y tapones en el conducto lagrimal, que ayudan a mantener húmedos los ojos. Ciertos medicamentos administrados por vía oral, como Salagen® o Evoxac®, pueden estimular el lagrimal y humedecer los ojos. Ciertas gafas especiales, denominadas gafas con cámara, pueden ayudarle a mantener los ojos humedecidos.

Si el problema es más grave, pueden resultar útiles ciertas gotas para los ojos, fabricadas con suero sanguíneo.

BostonSight® ha desarrollado unas lentes de contacto —llamadas PROSE— que ofrecen una visión mejorada a muchos pacientes con EICH ocular.

Si la EICH le está afectando a los ojos, asegúrese de usar gafas de sol con protección frente a los UV cuando esté al sol para evitar que los ojos se sigan dañando.

Eche un vistazo a esta presentación sobre los ojos y la EICH crónicaDidácticos Hacer En Puedes Niños Que Juegos 12 Para Entretenidos XZOuPki

Los pulmones y la EICH crónica

La EICH crónica puede afectar a los pulmones y provocar problemas como el síndrome de bronquiolitis obliterante (SBO). Si tiene problemas para respirar, asegúrese de informar a su médico de inmediato.

Eche un vistazo a esta presentación sobre los pulmones y la EICH

La EICH crónica y el hígado

Unos resultados anómalos en una prueba de la función hepática pueden ser indicativos de EICH crónica hepática. No obstante, dichas anomalías en las pruebas hepáticas pueden deberse a otras cuestiones. Una ecografía y una biopsia del hígado pueden confirmar el diagnóstico de EICH hepática.

Los pacientes con EICH hepática pueden tratarse con prednisona o ácido ursodesoxicólico. Si estos tratamientos fracasan, el médico puede probar con la fotoféresis extracorpórea para tratar el problema.

La EICH crónica y el tubo gastrointestinal

La EICH crónica puede afectar al esófago, el estómago y el colon. Algunos de los síntomas son:

  • dificultad o dolor al tragar;
  • pérdida de peso;
  • náuseas y vómitos;
  • diarrea.

La prednisona y los corticoesteroides administrados por vía tópica, como la budesónida o la beclometasona, pueden usarse para tratar el problema. Otros fármacos, como infliximab o etanercept, y la fotoféresis extracorpórea también ayudan.

Eche un vistazo a esta presentación sobre la EICH crónica en el tubo gastrointestinal.

La EICH y los genitales

En las mujeres, la EICH crónica puede afectar a la vagina y la vulva y provocar sequedad, comezón, dolor, úlceras y cicatrices. En los hombres, la EICH crónica puede provocar comezón y cicatrices en el pene y el escroto.

Acuda a un ginecólogo o urólogo que conozca la EICH en cuanto aparezcan los síntomas. Los lubricantes a base de agua, los corticoesteroides administrados por vía tópica y los dilatadores pueden ayudar a aliviar la EICH genital.

Controle los síntomas de la EICH

Como ocurre con muchas otras enfermedades, la EICH crónica es más fácil de tratar si se detecta rápido.

Acuda al médico si presenta alguno de los siguientes síntomas:

  • exantemas;
  • cambios de color de la piel;
  • rigidez o cambios en la textura de la piel;
  • caída del cabello;
  • cambios en la textura de las uñas;
  • sequedad ocular;
  • visión borrosa;
  • sequedad persistente de boca;
  • sensibilidad bucal a las comidas o al dentífrico;
  • sequedad, irritación o rigidez en la vagina;
  • irritación en el pene;
  • náuseas, vómitos, diarrea, falta de apetito, pérdida de peso inexplicable;
  • tos crónica, sibilancias, disnea;
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  • dificultad para extender por completo los dedos, las muñecas, los codos, las rodillas o los tobillos;
  • astenia;
  • fiebre.

Estos síntomas pueden ser consecuencia de afecciones distintas de la EICH crónica. No obstante, debe acudir a su médico de inmediato para que pueda evaluarlos.

Muchos de los médicos de atención primaria y hematólogos no conocen bien los signos y síntomas de la EICH crónica. Hable con su médico para que se comunique con el equipo del trasplante o hágalo usted mismo si sospecha que puede estar desarrollando EICH crónica, ya que es importante que se trate de inmediato.

Si se le diagnostica la EICH crónica, es importante que se tome los medicamentos, incluso cuando empiece a sentirse mejor. Suspender el tratamiento demasiado pronto puede hacer que la EICH reaparezca o empeore y provoque daños permanentes.

Efectos secundarios de los tratamientos para la EICH

Los fármacos que se usan para tratar la EICH crónica presentan efectos secundarios. La mayoría son transitorios y remiten cuando se suspende el tratamiento.

La prednisona puede provocar:

  • osteoporosis (debilidad y fragilidad óseas);
  • deterioro de las articulaciones, que puede requerir una artroplastia;
  • aumento del riesgo de infección;
  • cataratas;
  • aumento de peso;
  • cara de luna llena;
  • cambios en el estado de ánimo;
  • depresión.
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La ciclosporina y el tacrolimús pueden provocar:

  • nefropatías;
  • cefaleas;
  • temblores;
  • convulsiones;
  • náuseas;
  • hipertensión arterial;
  • pérdida de magnesio.

El micofenolato mofetilo puede provocar:

  • náuseas y vómitos;
  • diarrea;
  • hemorragias;
  • aumento del riesgo de infección;
  • anemia.HasbroTodas Y Videojuegos Las Marcas De Juguetes Tienda qARjL453

La rapamicina (sirolimus) puede provocar:

  • aumento del riesgo de infección;
  • aumento del riesgo de hemorragia;
  • aumento del nivel de glucemia (azúcar);
  • hinchazón.

Mientras que use estos fármacos —que debilitan el sistema inmunitario— es muy importante que tome las medidas oportunas para evitar posibles infecciones. Las infecciones son la principal causa de muerte entre los pacientes con EICH crónica. A la mayoría de los pacientes se les administran antibióticos para prevenir infecciones bacterianas o se les dan antibióticos para que los tengan a la mano por si tienen fiebre.

Consulte qué más puede hacer para reducir el riesgo de desarrollar una infección grave.

Programa para la EICH crónica del Instituto Nacional del Cáncer

Para quienes tienen la EICH crónica, el programa para la EICH crónica del Instituto Nacional del Cáncer es de suma importancia. Todos los pacientes de entre 1 y 75 años pueden programar una cita de evaluación exhaustiva de la EICH. Distintos especialistas, conocedores de cómo afecta la EICH crónica al organismo del paciente, le realizan una exploración física de cuatro días y le indican qué puede hacer para gestionar la enfermedad de la mejor manera posible.

Se trata de una exploración médica gratuita que se realiza en Bethesda, Maryland (EE. UU.). El programa forma parte de un ensayo clínico diseñado para elaborar una base de datos nacional con información sobre la EICH crónica, que contribuya al desarrollo de mejores tratamientos. Para obtener más información, envíe un mensaje de correo electrónico al NCI o llame por teléfono al 301-594-9336.

Cómo lidiar con el estrés de la EICH

La EICH puede ser una experiencia compleja, tanto a nivel emocional como físico. Algunos de los efectos secundarios de los fármacos que se usan para tratar la EICH son:

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  • depresión;
  • confusión;
  • ansiedad;
  • cambios en el estado de ánimo;
  • sentimientos de enfado, excitación o angustia exagerados.

Por ello, vivir con la EICH puede ser difícil tanto para usted como para sus familiares.

Debe recordar que estos efectos secundarios son transitorios y remitirán cuando se suspenda el tratamiento. A algunos pacientes se les recetan medicamentos para estabilizar los cambios en el estado de ánimo y reducir la ansiedad mientras tienen la EICH.

Puede resultarle útil hablar con otras personas con la EICH, ya que recibirá apoyo y opiniones sobre cómo gestionar este complejo efecto secundario. El programa Caring Connections de BMT InfoNet puede ponerle en contacto con otras personas que han tenido la EICH.

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